Como me quería ir del Rovell me fui a un restaurante de eso que ya explique en El mundo de las cocinas de mierda, era un pequeño bar de copas y con sandwichs y desayunos que quería tener cocina, un menú del medio día y una carta linda a la noche, una locura, pero bue, era por el momento.
El flaco abría para desayunos y llegaba a las 12 del mediodía, yo tenia 30 minutos para preparar las cosas del menú del mediodía para los 0 comensales que teníamos, estaba destinado al fracaso, al dueño no le importaba nada, tanto que había días que cerraba para ir a trabajar a otro lado, era cualquier cosa y 3 meses después me fui a la mierda, tan cualquiera era este tipo que no me pago bastantes cosas y después me entere por proveedores que dejo deudas con algunos de ellos. Así como salí de este restaurante me fui a buscar trabajo, pero antes llame al director del rovell, era medio guacho pero dentro de todo me apreciaba, si sabia de algo por ahí para entrar a trabajar.
A la semana estaba trabajando en el Bilbao Berria, el otro restaurante de la empresa del rovell, empece a trabajar con el que iba a ser mi jefe de cocina, todos los cocineros tenemos un jefe de cocina, esos que vas hasta la guerra con ellos que son los tipos que podes dar todo y mas. EL enorme Sr. Miguel Pe. Este jefe de cocina vasco, era ademas de excelente cocinero, una excelente persona y un administrador de primera, entre a trabajar en una cocina llena de indues, en esta cocina la especialidad eran los pinxos y las chuletas ya el primer día Miguel me enseño a cortarlas mientras lo hacia me miraba al lado y soltaba , hace como un vasco, como hombre, mariconadas las justas, asi me alentaba. La guerra de sarcasmos inundaba la cocina entre Ana (creadora del titulo de este libro), Miguel y yo, nos dedicábamos a ironizar a todos los que s cruzaban por la cocina.
Ya Miguel sabia como era yo por que le había preguntado a Juanjo si era bueno para contratarme, a las pocas semanas ya Miguel me decía: "que queres que te compre?", ya tenia toda la libertad para hacer lo que quería con los pinxos y demases, ya elegía platos para comprar, inventaba boludeces, mientras me divertía cocinando y bailando en la cocina. A Miguel lo veía mas tranquilo, ya que yo estaba ahí a sus espaldas para ayudarlo en lo que fuera. Un día saco un arroz con espárragos y setas, lo pongo en el pase el camarero entra y lo deja en el mismo lugar, le digo a Miguel y el me dice: "Veni" nos pusimos los dos al lado del plato parados diciendo: "frío, frío, frío,frío" el camarero entraba y nos miraba sin entender, hasta que se percato que estaba el arroz, que por lógica tubitos que recalentar.
Fue muy bueno el dia que Miguel entra en la cocina con media sonrisa irónica y me dice: " en una semana nos traen el Josper", para los que no lo conocen y explicando bien rápido, es un horno pero a brasas que levanta una temperatura que mete miedo. Asi me quedaron las brazos por usar ese horno de mierda, pero los jefes estaban felices por que podían comer chuleta y Bacalao a la brasa.
Asi los días fueron pasando, cuando le toco vacaciones a Miguel, me hice cargo de la cocina con total normalidad y las cosas siguieron funcionando igual, hacia cumplír bien los horarios y la limpieza, el único problema que hubo fue cuando vino sanidad y entrego el informe de la comida, se había encontrado bacterias que no tenían que estar, justo ese día Miguel llama y pregunta como va todo, yo le dije, disculpa si te arruino algo, pero necesito tu autorización, le conte lo que pasaba y el, entre los: " no me jodas!", me dice "te autorizo a tomar las medidas necesarias" al otro día llame al proveedor de productos de limpieza y les empece a explicar y exigir a los indues a usarlos, les tuve que cambiar la mentalidad a varios, pero lo logre, pude hacerlo.
Cuando volvió Miguel los chicos ya habían adoptado las nuevas normas y las cosas se hacían mejor, al punto que me dice, siempre que me iba de vacaciones los jefes me venían con una lista de cosas que se hicieron mal, me llenaban la cabeza con esto no y esto no, la cocina cuando no estas es distinta, bla, bla. esta vez no me dijeron nada así que salió todo bien.
Ya en Agosto vino una amiga mía y nos fuimos a recorrer el sur en coche, cuando volvimos, otra amiga mía había entrado en un restaurante de estrella Michelin y me dijo que se iban algunos si quería entrar a trabajar ahí, fui a la entrevista y salí con la sonrisa mas grande del mundo el Jefe de cocina me había dicho, arregla con tu actual jefe y me decís cuando podes empezar.
Al otro día hable con Miguel y le comento lo que había pasado, lo vi mal, apesadumbrado, pero como el señor que es me dice: " Me alegro por vos, ya entraste al circulo Michelin, aprovechalo y te felicito." termine los últimos días en el Bilbao con brindis, torta y demases y se veía una nueva luz al final del túnel se veía la estrella, Alkimia me esperaba.



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