miércoles, 8 de junio de 2011

El viaje que cambio mi vida

Ya había terminado el secundario, que crean o no me egrese con muy buen promedio general y ya con el titulo de "TECNICO EN ELECTRONICA", si en ese momento de mi vida era un técnico que aspiraba a ser ingeniero industrial, esperaba agarrar la fabrica de mi viejo y hacerla funcionar, a ser un verdadero ingeniero jefe y seguir los pasos de mi viejo.
¿Que paso?, ¿como un futuro ingeniero deja la facultad para ser cocinero?, ¿que carajo me pasaba por la cabeza en ese momento?.
Empece el año 2001 en el C.B.C. (ciclo básico común) en la U.B.A. (universidad de buenos aires) en martinez, entre al aula donde daban matemática y ahí me di cuenta que no iba a ser ingeniero que no era para mi, 1 mes después deje de cursar. Paralelamente estaba trabajando en Nextel, vendiendo celulares, va vender, vender no se vendía, pero pase un muy buen tiempo con el Nando y el Gallego boludeando con los handies en todos lados, el gran problema es que los dueños de esta empresa eran bastante ratas y medio estafadores así que antes de que pase algo nos fuimos los tres, sin trabajo y sin estudiar nada no sabia para donde ir y volví a trabajar en el kiosco de mi vieja con una frustración muy grande, ¿Que iba a hacer ahora?, ¿Para donde iba a salir corriendo?  Mi hermana, Maiu, me convenció para hacer un viaje a Europa, solo, de mochilero. ¿Por que no?, ¿que podía perder? y así el 21 de mayo de 2001 salí en un viaje de lufthansa a Madrid vía Frankfurt.
En este viaje abrí tanto la cabeza que me convenció para estudiar cocina, el único problema es que no contaba con mucho dinero y no pude probar mas cosas, pero me basto para saber que era lo que me deparaba en esta vida tiempo después. 
Al caminar por Madrid, me encontré con uno de los lugares mas emblemáticos de esta ciudad, el glorioso "Museo del jamón", ver y oler mas de 200 patas de jamón colgadas de las paredes fue un momento que difícil me lo pueda olvidar. me acerque a la barra y pedí una caña y un bocadillo de jamón, esa se convirtió en mi comida de todos los días, Entrar a este lugar mágico, escuchar a los madrileños hablar a tu lado de football, economía o política era impresionante.

 Después de Madrid salí a París, la ciudad luz, en esta ciudad se respira gastronomía por todos lados, probar esas baguettes, esos crepes. Caminar por esta ciudad uno siente la cocina de verdad, uno ve, huele cocina, es totalmente fuera de si.
Pasando a Alemania, llegue a Berlín, quiero decir que esta ciudad no la disfrute como debería ya que estaba a 2 semanas de viaje, la primera vez solo lejos de la gente que uno quiere y no la vivi bien, pero me di el gusto de probar unas buenas berlinesas, las salchichas alemanas con chucrutt, con una buena cerveza, esas pequeñas cosas que te hacen sentir que estas respirando, que estas viviendo.
Pensaba que Europa era increíble, tenia que seguir viendo, seguir probando distintas cosas, asi llegue a Itala, una de las mejores gastronomías que hay, es verdad en Italia saben comer, la comida es una forma de vivir y los tanos la viven, es increíble probar esas pastas, esas pizzas, esos panes, esos helados son orgasmicos. Volviendo a España pero esta vez a Barcelona pude encontrar el "Mercat St Josep", mas famoso como la Boqueria, ya a la entrada de este multicolor mercado uno encuentra los puestos de vegetales, con una variedad de productos, colores y una calidad estupenda, sigue caminando hasta entrar al anillo central donde uno ve a las señoras limpiar los pescados con la medialuna (cuchillo grande para cortar pescado) era de no creer. Ver esos mariscos, esos bogavantes vivos. seguir caminando por la boqueria no es perder el tiempo es invertirlo, es poder sentir como la gastronomía te atrapa, sentir como te tiene prisionero, no poder apartar ni por un segundo la mirada a esos stands. Dentro del mercado vas a encontrar a pinocho, un gran cocinero que ya se queda atendiendo la barra siempre con esa cara sonriente y con gestos de positivo con los dedos.

Al volver a la Argentina me di cuenta que tenia que saber mas y mas de este mundo, mas y mas de la cocina, este mundo me atrapo para siempre y ya no lo iba a dejar mas. Sin saberlo pero si sintiendo, me iba a enamorar incondicionalmente de la cocina. Que sigue siendo mi forma de vivir, de respirar y de sentir.

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